Programas (U.N.A.R)

El equilibrio es la suma de aciertos y errores



Un programa ha de dar respuesta a las necesidades terapéuticas, ha de ayudar a caminar en los distintos tramos de la vida y, siempre, será expresión del buen hacer de los profesionales.





Cuando se educa, se ocupa o emplea a una persona con discapacidad intelectual, estamos dando un servicio temporal o permanente de apoyo, mediante la relación persona-entorno, que pueda mejorar su calidad de vida o atender a su capacidad y competencia, a su satisfacción y socialización, en definitiva, que le permita conseguir un eficaz autoconcepto y ayude a conocerse y realizarse como “PERSONA”.